
Florencia Álamos, neurocientífica y directora ejecutiva de Fundación Kiri, explica sobre los efectos negativos de la sobreexposición de la tecnología en el desarrollo neurocognitivo, emocional, social y físico.
Un aumento en los niveles de ansiedad, depresión y estrés son las consecuencias más notorias del uso excesivo de pantallas en niñas, niños y adolescentes. Y aunque los dispositivos electrónicos han potenciado la aparición de nuevas herramientas educativas y formas de aprendizaje que antes no eran posibles, la falta de un acompañamiento y control adecuado conlleva riesgos para el desarrollo infantil.
Entradas Anteriores
¡Lanzamos la cuarta versión de los Premios Excepcionales!

Antonia Rojas y María Florencia Álamos al Foro Económico Mundial

Proyecto Rien: robótica y neurociencia en la aula

Vuelta a clases sin estrés: cuatro tips para un regreso a clases sin ansiedad

Talleres y actividades para un verano activo


